LA CONVERSIÓN CRISTIANA ES DON Y LUCHA HASTA EL ÚLTIMO SUSPIRO

 

LA CONVERSIÓN CRISTIANA ES DON Y LUCHA HASTA EL ÚLTIMO SUSPIRO

Otra parábola les propuso, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?"

La semilla era muy buena, de exportación, con poder para crecer por sí misma y dar frutos en abundancia. Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró la cizaña, y se fue. Una fe que duerme, es una fe muerta. La muerte viene del pecado, es su salario (Rm 6, 23) Todo comenzó en el Paraíso: “Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, ”(Gn 2, 16-17) Los adormecieron con una mentira: “Serás como Dios” y comieron. Fue decisión del hombre y de la mujer, ambos pecaron se hicieron responsables de sus pensamientos y de sus acciones,

El hombre fue creado por Dios que le dio el libre albedrío: Capaz de hacer el bien y hacer el mal, tú lo eliges y tú decides. “Frente a ti esta la vida y la muerte, el bien y el mal, la felicidad y la desdicha. haz el bien para que vivas” (cf Deut 30, 15ss) Diez siglos más tarde el libro del Eclesiástico nos trae el mismo mensaje:

Dios fue quien al principio hizo al hombre, y le dejó en manos de su propio albedrío. Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer fiel a su beneplácito. l te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano. Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará.  (Eclo 15, 14- 17)

Dios no obliga, no manipula para que pequemos, Él no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (Ez 33, 10)

Jesús mismo nos recomienda a caminar en la Verdad, por eso nos dice: “Vigilad y orad para no caer en tentación (Mt 26, 41) «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. (Lc 12, 35- 37)

 

San Juan nos recuerda la enseñanza de Jesús: Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado. Si decimos: «No tenemos pecado», nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia. Si decimos: «No hemos pecado», le hacemos mentiroso y su Palabra no está en nosotros. (1 de Jn 1, 7- 10)

“Vigilad” significa conocerse, discernir, entre lo bueno y lo malo. Significa estar despiertos para que puedan luchar:  “Pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios; revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación. (1 de Tres 5, 5- 8)

San Pedro nos recuerda que el que divide, engaña, confunde y mata es el Diablo: Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. (1 de Pe 5, 8- 9) Para poder resistir al Diablo hay que prepararse. ¿Cómo? Despojándose del traje de tinieblas y revistiéndose del traje de la Luz (Rm 13, 13; Ef 4, 23-24)

En la carta a los efesios la Palabra de Dios nos dice: Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder. Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. (Ef 6, 10-12)

El Diablo sólo tiene poder sobre el hombre que está en pecado, si estamos en Cristo, estamos en la Luz y los hijos de la Luz son la bondad, la verdad, la justicia (Ef 5, 7- 9) Vigilad significa Luchar contra las fuerzas del Maligno, usando la “armadura de Dios” las “armas de luz” que son las virtudes que se encarnan en nosotros en la escucha y obediencia de la Palabra de Dios. Las virtudes cristianas vienen del Amor y de la Fe, llamadas también frutos del Espíritu Santo porque son fruto del cultivo de la Fe:  

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu. (Gál 5, 2- 25)

 

 

 

 

esto." Dícenle los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?"

 

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